En abril, una casa le cuenta cómo se cerró en octubre. Casi siempre es la nariz la que se entera primero. El cuarto de la ropa blanca huele a humedad. Hay un cerco oscuro en una bandeja de plata. El limonero ha pasado enero a la intemperie, porque cada uno dio por hecho que otro lo había metido dentro. Nada grave, y todo se habría evitado con una tarde tranquila, seis meses antes, dedicada a cerrar la casa de verano como es debido.

Esta es nuestra lista para cerrar una casa de vacaciones al final de la temporada. Nació en una isla donde echar el cierre al acabar el verano es casi un deporte local, y sirve igual de bien en los lagos italianos. Adáptela a su casa: una villa del lago de Como no pasa el invierno igual que una casa de campo en la Maremma, y una casa en la costa no pide lo mismo que un chalet en la montaña. Al final encontrará una versión para imprimir.

Tres semanas antes de que se vaya el último invitado

Lo primero es reservar con tiempo. En octubre, todas las casas del lago quieren a la empresa de la piscina, al técnico de la caldera y al jardinero, y por lo visto todas los quieren el mismo martes, así que las llamadas se hacen en septiembre. La lavandería y la tintorería van en la misma lista. Nada se guarda sucio: la polilla encuentra la lana manchada mucho antes de interesarse por la limpia, como contamos en cómo acabar con la polilla de la ropa.

Después toca hablar con la familia, a ser posible con un café delante y no en la puerta con el coche en marcha. ¿Qué se queda en la casa y qué se va con ellos? (Ropa, joyas, papeles, el vino bueno, la cama del perro.) ¿Hay algo previsto para el invierno: alguna obra pequeña, una reparación, una alfombra que se manda a limpiar? ¿Y quién se pasará a ver la casa mientras esté cerrada, y cada cuánto? Apunte las respuestas. En abril nadie se pondrá de acuerdo sobre quién dijo qué.

Encargue también ahora el material. Nosotros pedimos más de lo que parece razonable, porque siempre acaba faltando algo: papel de seda (sin ácido), sábanas de algodón para tapar los muebles, fundas para la ropa, bolsas de polietileno para la plata, gel de sílice, trampas para polillas, etiquetas y una cinta adhesiva que pegue de verdad. Y ya que anda con papeles, saque la póliza del seguro y busque lo que dice sobre las viviendas deshabitadas. Hay aseguradoras que exigen cortar el agua y otras que piden visitas periódicas, y no lo dicen por decir.

Los menús de la última semana se planifican para ir vaciando la nevera. Al chef suele hacerle gracia durante unos dos días.

Habitación por habitación

Cocina y despensa

Neveras y congeladores se vacían, se limpian y se desconectan, con las puertas calzadas para que queden abiertas. Si algún congelador tiene que seguir funcionando, alguien debe saber por qué y vigilarlo. Todo lo que esté abierto sale de la despensa: media bolsa de harina o de arroz es justo donde pasan el invierno los ratones y la polilla de los alimentos. Ponga el lavavajillas y la lavadora una última vez en vacío y deje las puertas entornadas. A la cafetera se le quita la cal y se vacía.

Dormitorios y baños

Deshaga las camas y deje que los colchones se aireen un día antes de taparlos con fundas de algodón. De plástico, jamás: guarda la humedad dentro. Lo que se queda en los armarios se limpia antes y se cuelga en fundas transpirables, y las bolsas de plástico de la tintorería van a la basura (el Canadian Conservation Institute diría lo mismo). Los baños se limpian y se secan. Los productos de aseo se retiran (la mitad gotean, alguno se congela) y las tapas de los inodoros se bajan.

Un detalle pequeño que casi todo el mundo olvida: las pilas. Sáquelas de todos los mandos a distancia, relojes y linternas. Una pila sulfatada parece una tontería hasta que se ha comido por dentro el mando de la televisión.

Salones, alfombras y muebles

Se aspiran las tapicerías, y las alfombras por las dos caras. Sobre todo debajo de los sofás, que es donde empiezan los problemas: a la polilla de la ropa le gustan la lana y los rincones oscuros y detesta que la molesten, y en una casa cerrada en invierno nadie la molesta durante meses. Después se tapa todo con las sábanas. Las chimeneas se deshollinan y el tiro se cierra cuando el último fuego está frío del todo. Los cuadros pueden quedarse en las paredes, salvo que alguna tenga humedad.

Ropa blanca, plata y tejidos delicados

Es lo que más se nota en primavera, y lo que más a menudo se hace deprisa y corriendo.

  • Mantelería y ropa de cama: lavadas y completamente secas. Nada de almidón, que se lo comen los pececillos de plata. Al guardar la ropa de cama y los manteles, papel de seda en los pliegues; y cada año doblamos cada pieza de una manera un poco distinta, porque si no, las marcas se quedan para siempre. Bolsas o cajas de algodón, estantes forrados con papel de seda. La madera desnuda desprende ácidos que amarillean el lino, y no, un arcón de cedro tampoco es la solución.
  • Cachemir, lana y seda se guardan limpios, en bolsas cerradas o en cajas con tapa. Las trampas para polillas en los armarios y en el cuarto de la ropa blanca le dirán si hay polilla, pero no se la quitarán de encima. Una prenda que le preocupe puede pasar dos semanas en una bolsa cerrada a -18 °C, y eso sí que acaba con ella.
  • Plata: lavada, seca, envuelta en papel de seda sin ácido y no tamponado, y cerrada en bolsas de polietileno, con una bolsita de gel de sílice si la casa es húmeda. Las gomas elásticas, los guantes de goma y el fieltro de lana desprenden gases sulfurosos, que es lo que ennegrece el metal, así que conviene guardar la plata bien lejos de todo eso. Una vez desenvolvimos una bandeja que alguien había atado con una goma. En primavera, la silueta de la goma seguía allí, impresa en negro.

Si quiere la versión larga, está en nuestra guía El cuidado de los objetos delicados.

Fuera de casa

Pida al jardinero que le deje el plan de invierno por escrito. Poda, acolchado, abonado, qué se protege y cuándo: en papel, no en una charla en la terraza. Los limoneros en maceta entran en la limonaia, el invernadero de los cítricos, o se cubren con manta antiheladas antes de la primera noche fría. Después, ya es tarde. Las macetas de terracota que se quedan fuera se vacían o se levantan sobre unos pies. La terracota mojada y la helada no se llevan bien, y siempre pierde la maceta. Donde hiela, el riego se vacía y se purga con aire. En los demás sitios, apague al menos el programador. Si no, regará el césped tan contento en plena tormenta de noviembre.

Los cojines se lavan, se secan más tiempo del que parece necesario y luego se meten en casa. Los muebles, tapados; las sombrillas, atadas; la bombona de gas de la barbacoa, desconectada; las barcas, al varadero; las redes de tenis, desmontadas. Lo incómodo son los canalones. Hay que limpiarlos cuando han caído las hojas, que suele ser cuando la familia ya se ha ido, así que ese trabajo necesita una fecha en la agenda y no una buena intención.

Las contraventanas son cuestión de criterio. Si se cierran todas, las habitaciones quedan protegidas del sol y de las tormentas, pero todo el lago ve que la casa está vacía. Algunas familias prefieren dejar unas cuantas como estarían cualquier día entre semana, y detrás, lámparas con temporizador.

La piscina

No la vacíe. Una piscina vacía puede levantarse por el empuje del agua subterránea y de la tierra empapada. En Francia, algunos propietarios que vaciaron la suya demasiado pronto se encontraron con que se había movido varios centímetros de la noche a la mañana. Para invernar la piscina, lo que suele hacer la empresa es bajar el nivel hasta unos diez centímetros por debajo de las boquillas de impulsión, equilibrar el agua, darle un tratamiento de choque, añadir un producto invernador y colocar la cubierta bien tensa. Espere a que el agua haya bajado a unos 12-15 °C antes de empezar. Si la bomba tiene que funcionar en las noches de helada, lo decide la empresa de la piscina, y su respuesta queda por escrito. Los productos químicos se guardan bajo llave, con el cloro bien separado de los ácidos.

Instalaciones y suministros

Una casa cerrada tiene dos maneras de proteger las tuberías de las heladas. Una es el modo antihielo: la calefacción se queda al mínimo, lo que cuesta combustible y electricidad y obliga a que alguien esté pendiente. La otra es que el fontanero lo vacíe todo: tuberías, caldera, termos y depósitos. Lo que no vale es no hacer ninguna de las dos cosas. Si se vacía la instalación, los sifones necesitan además anticongelante no tóxico, para que ni se hielen ni se queden secos. Si se deja la calefacción, quien visite la casa en invierno tiene que abrir todos los grifos y tirar de la cadena de todos los inodoros cada vez que vaya.

Luego, el cuadro eléctrico. Se apaga todo lo que no tenga por qué funcionar. Lo que sí tiene que seguir en marcha suelen ser la alarma y las cámaras, los deshumidificadores y las bombas de achique, la refrigeración de la bodega, el control de la calefacción y el router del que dependen la mitad de esas cosas. Etiquete cada interruptor. Los deshumidificadores tienen que ir conectados con una manguera a un desagüe, porque si se les deja llenar su propio depósito se paran a los pocos días. En las casas que cerramos mantenemos la humedad relativa por debajo del 60%, el nivel que da la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA) para tener a raya el moho, y procuramos evitar los cambios bruscos, que a los muebles antiguos les sientan peor que cualquier cifra concreta. Los sensores de fugas debajo de la caldera y de los fregaderos cuestan muy poco y le avisarán mucho antes que el techo del piso de abajo.

Que revisen la caldera ahora: le conviene que sus problemas salgan en octubre, no la primera mañana fría de abril.

Los inventarios y el House Book

Antes de cerrar, se cuenta. La plata, pieza a pieza (limpia antes, con suavidad, como explicamos en cómo limpiar la plata); la ropa blanca, por tipos; la bodega, botella a botella y con el termómetro leído (por qué importa, en temperatura y humedad de la bodega); y de todo lo que tenga valor, una foto y una línea sobre su estado. Si algo sale de casa durante el invierno, por ejemplo la alfombra que se manda a limpiar o las sillas del comedor que van al tapicero, apunte quién lo tiene y cuándo tiene que volver. Luego le toca al House Book su puesta al día: qué se cerró, cómo se hizo y dónde fue a parar cada cosa. Quien abra la casa en abril puede no ser quien la cerró. Las hojas de inventario que usamos están en nuestro kit del House Book.

Seguridad

Haga una prueba de la alarma con la central receptora. Revise también la lista de avisos: a las tres de la madrugada, la llamada tiene que llegar a alguien que de verdad pueda subirse al coche y presentarse allí. Las llaves vuelven del personal de verano y de las empresas que han trabajado en la casa, y quien se quede con una pasa a una lista. Después de un verano de invitados, personal y proveedores, medio pueblo se sabe el código de la verja. Cámbielo, y de paso el de la alarma. Los objetos de valor, o a la caja fuerte o de vuelta a casa con la familia. Por último, ponga nombre y apellidos a las visitas de invierno: cada quince días como mínimo, y después de cada tormenta, con unas líneas por escrito cada vez sobre goteras, olores, humedad, el correo y el panel de la alarma.

Qué dejar preparado para abrir en primavera

Deje en la mesa de la cocina una carta que diga qué se hizo y qué no, dónde se guardó cada cosa, qué se mandó fuera y cuándo vuelve, y a qué proveedor hay que llamar primero. Al lado, bombillas de repuesto, el manual de la caldera y un juego de sábanas en una bolsa cerrada, para que quien abra la casa no pase la primera noche sobre el colchón pelado.

Reserve ya a la empresa de la piscina y al jardinero para la apertura: en marzo lo habrá hecho todo el mundo. En lo alto de la lista de apertura, escriba «primero, el agua». En el agua estancada durante todo el invierno es donde crece la legionela, así que se sube la temperatura del agua caliente (el Health and Safety Executive británico indica 60 °C o más para la acumulada) y se dejan correr todos los grifos y duchas antes de que nadie los use. Lo último: apunte todo lo que la familia comentó de pasada en agosto. Ellos se acordarán en abril, y usted también debería.

La lista para cerrar la casa de verano

Imprima esta parte, désela a quien vaya a cerrar la casa y pida que se la devuelva con sus iniciales y la fecha.

Tres semanas antes

  • Empresa de la piscina, jardinero, fontanero, técnico de la caldera y deshollinador reservados
  • Ropa blanca, cortinas y prendas enviadas a la lavandería o a la tintorería
  • Acordado con la familia: qué se queda, qué viaja, obras de invierno
  • Persona de las visitas de invierno designada, frecuencia acordada
  • Papel de seda, fundas de algodón, bolsas de polietileno, gel de sílice, trampas para polillas y etiquetas pedidos
  • Cláusula del seguro sobre viviendas deshabitadas leída

Dentro de casa

  • Neveras y congeladores vacíos, puertas abiertas; nada abierto en la despensa
  • Lavavajillas, lavadora y cafetera puestos en marcha en vacío y vaciados; puertas entornadas
  • Camas deshechas, colchones aireados y cubiertos con algodón
  • Ropa limpia y en fundas transpirables; trampas para polillas colocadas
  • Productos de aseo retirados, baños secos; pilas fuera de mandos y relojes
  • Tapicerías y alfombras aspiradas, también debajo de los muebles; muebles tapados con sábanas; chimeneas deshollinadas
  • Ropa blanca lavada, sin almidón, doblada con papel de seda, guardada en algodón
  • Plata limpia, envuelta y embolsada, lejos de la goma y del fieltro

Exterior y piscina

  • Plan de invierno del jardinero recibido
  • Cítricos en la limonaia o bajo manta antiheladas; terracota vaciada o elevada
  • Programador de riego apagado; instalación vaciada donde hiela
  • Cojines guardados, muebles tapados, bombonas desconectadas, barcas en el varadero
  • Limpieza de canalones reservada para cuando caigan las hojas
  • Piscina con el nivel bajado (no vaciada), tratada y cubierta; productos químicos bajo llave

Instalaciones y seguridad

  • Modo antihielo activado, o instalación de agua vaciada por el fontanero
  • Cuadro eléctrico etiquetado; encendido solo lo imprescindible
  • Deshumidificadores con manguera al desagüe; humedad por debajo del 60%
  • Sensores de fugas, cámaras y bombas de achique probados; caldera revisada
  • Alarma probada, lista de avisos actualizada, códigos cambiados
  • Llaves contadas y anotadas; objetos de valor en la caja fuerte o fuera de la casa
  • Correo redirigido, entregas canceladas

Para la primavera

  • Inventarios, fotos y House Book al día
  • Carta en la mesa de la cocina; juego de sábanas en bolsa cerrada para la primera noche
  • Empresa de la piscina y jardinero reservados para la apertura
  • «Primero, el agua» en lo alto de la lista de apertura

En la mayoría de las casas, el cierre le toca al house manager: una línea más en qué hace en realidad un house manager durante todo el día. Si contrata personal de temporada, incluya el cierre en su contrato; las condiciones están en cuánto gana el personal doméstico en Italia y Suiza. Si prefiere delegarlo todo, abrir y cerrar casas es lo que hacemos en residencias de temporada, con jardines e instalaciones dentro de la gestión de la finca. Escríbanos antes de que se vaya el último invitado.

Preguntas

¿Cuándo hay que empezar a cerrar la casa de verano?

Unas tres semanas antes de que se vaya el último invitado. Las llamadas a la empresa de la piscina, al técnico de la caldera, al jardinero, al fontanero y al deshollinador se hacen en septiembre, y la lavandería y la tintorería van en la misma lista.

¿Hay que vaciar la piscina en invierno?

No. El agua subterránea puede levantar una piscina vacía. Lo normal es que la empresa de la piscina baje el agua hasta unos diez centímetros por debajo de las boquillas de impulsión, la equilibre, le dé un tratamiento de choque, añada un producto invernador y deje la cubierta bien tensa, cuando el agua haya bajado a unos 12-15 °C.

¿Cómo se guarda la plata mientras la casa está cerrada?

Lavada, seca, envuelta en papel de seda sin ácido y no tamponado y cerrada en bolsas de polietileno, con una bolsita de gel de sílice si la casa es húmeda. Siempre lejos de gomas elásticas, guantes de goma y fieltro de lana, que desprenden los gases sulfurosos que ennegrecen la plata.

Escribimos el Journal a partir de nuestro propio trabajo en casas privadas de Italia y Suiza. Cada casa tiene sus reglas: tome lo que encaje con la suya y pregúntenos el resto.

Fuentes